martes, 17 de noviembre de 2015

Caso Estrellitas

Nicolás es un niño de cuatro años, algo inquieto, que asiste a pre kinder en un colegio que atiende a familias de nivel socioeconómico medio alto. La profesora de su curso, la señora Mirella, se queja constantemente de él a su madre diciendo que le cuesta mantenerse sentado y concentrado en una sola actividad por periodos de tiempos largos. La mamá de Nicolás no se deja convencer, le parece que su hijo tiene una conducta normal para un niño de cuatro años y es responsabilidad de la profesora acomodarse con diferentes grados de concentración y actividad. Estas discrepancias han llevado a ambas a varias discusiones en los últimos meses, y todo empeora cuando Nicolás llega un dia llorando a su casa y su mamá lo interroga para saber por qué. Entre sollozos, Nicolas dice algo de una estrella que le quitaron por portarse mal. la mamá de Nicolás va a conversar con la profesora Mirella quien ofrece la siguiente explicación.

- Como el curso tiene tantos problemas de conducta implemente un sistema de refuerzos. Los niños reciben una estrella cada vez que se portan bien, cuando han acumulado diez estrellas pueden llevarse a su casa la mascota del curso, el dinosaurio Waldo -y señala un gran dinosaurio azul- Nicolas había recibido una estrella el lunes, pero ayer se la quite porque estaba caminando por la sala en lugar de estar sentado pintando. La mama de nicolas pregunta a la señora Mirella:

¿Hace cuánto que usted implementó el sistema de estrellas?

- unos seis meses- contesta la profesora

¿Como puede ser que en seis meses mi hijo nunca haya recibido una estrella? ¿Acaso en seis meses nunca se portó bien? ¿Ni por cinco minutos?

La profesora se explica:
- Las estrellitas se dan cuando se portan bien todo el dia, no basta con estar cinco minutos tranquilo. ¡No tendría gracia!

- ¿Y usted indico a los niños de un principio que, además de dar las estrellitas,  podía quitarlas? - Pregunta la mamá de Nicolás- ¿Por que le quitó a mi hijo la única estrella que había ganado?

La señora Mirella replica:

-Entiendo que usted quiera que su hijo reciba elogios y refuerzos positivos, pero el sistema no sirve si las estrellas se dan por cualquier cosa yo no puedo andar regalando estrellitas a los niños, se las tienen que ganar. Y, francamente Nicolás rara vez ha hecho algo como para ganarse una estrellita. 

Ahora si la mamá pierde la calma:

El sistema tampoco sirve si usted cambia las reglas del juego. Si usted do la estrellita no la puede quitar. Mi hijo esta devastado, no solo porque no se gana nunca ninguna estrella, sino, además, porque, en sus propias palabras, el es tan malo que es el único al que le quitan las estrellitas. ¿A usted le parece bien que un niño de cuatro años se considere tan malo que ni siquiera merece conservar su estrella? Eso de quitar estrellas lo invento usted especialmente para castigar a Nicolás.

La profesora mira sorprendida, no atina a decir nada. La mamá continúa: 

En un segundo lugar, ¿Que es eso de portarse bien todo un dia? Eso es imposible para un niño de cuatro años, especialmente si portarse bien implica estar sentado en silencio. ¡Por cuatro horas! No hay ningún niño de cuatro años que pueda hacer eso. 

Pues sabrá usted que varios niños se han llevado al dinosaurio Waldo a su casa más de una vez, así que tan dificil no puede ser- replica la profesora orgullosamente. 

¿Va a juzgar a todos los niños por esos pocos? En fin, eso no me interesa. Voy a decirle algo ahora voy a tener que llevar a Nicolás a la psicóloga, no puedo tenerlo creyendo que es malo porque no puede sentarse tranquilo una hora. Y espero que usted nos ayude, a  mi y a la psicóloga, y que le de una par de estrellas a la semana porque, si Nicolás acaba odiando el colegio por esta ridiculez, usted será la responsable. 

Aunque la profesora continua defendiendo la adecuación de sus medidas y se despide de la apoderada con frialdad, en las mañana siguientes el niño llega a su casa con varias estrellitas en su cuaderno y, finalmente, al cabo de casi dos meses Waldo hace la entrada triunfal en el hogar. 

La señora Mirella ha mostrado un pobre manejo de varios elementos del condicionamiento operante al diseñar sus “sistema de refuerzos “.   ¿Cuáles son y cuál es su importancia?
    
     Refuerzo Continuo,  en este sistema se premia cada una de las respuestas correctas. Es el reforzamiento más rápido para aprender una conducta. Y en este caso se aplica cuando Mirella recompensa la buena conducta de sus alumnos, entregándoles una estrella
    Refuerzo Parcial o intermitente este es aquel que se entrega de manera frecuente, pero no continuada, es decir, sólo se entrega frente a algunas emisiones de la conducta. Mirella solo entrega estrellas cuando considera que los niños tienen un buen comportamiento, pero lo considerado como bueno puede ser subjetivo, porque esta visto desde la perspectiva de la profesora.
       
A la mamá de Nicolás le preocupa que Nicolás establezca  un pobre auto concepto  gracias a esta experiencia. ¿Qué fundamentos teóricos y empíricos habría para apoyar los temores de la apoderada?
Skinner (1969) dice:
“La técnica de control más común en el mundo moderno es el castigo. La norma es bien conocida: si alguien no se comporta como uno desea, se le golpea; si un niño se porta mal, se le zurra; si la gente de un país, no se porta como debería, se la bombardea. Los sistemas jurídicos y policiacos se basan en castigos tales como multas, torturas físicas, encarcelamientos o trabajos forzados.

El castigo; al contrario del refuerzo positivo ocasiona perturbaciones desfavorables tanto al organismo castigado, como a la instancia que castiga. Los estímulos aversivos que se precisan generan aversiones, las cuales influyen en la predisposición a evadirse o a tomar represalias y angustia que crea conflictos. Durante miles de años el hombre se ha preguntado si el método no podría mejorarse o si no existe un sistema mejor”
Si la profesora le quita la estrella como un castigo, solo generara perturbaciones en el niño, y el niño no tendrá una buena apreciación de lo que él es como persona y de lo que puede llegar a ser. Según lo que Skinner dice, los temores de la madre de Nicolás están bien fundamentados.

  La habilidad para manejar la diversidad de los alumnos en el aula es uno de los factores determinantes en la efectividad de un profesor. Es evidente que la señora Mirella tiene dificultades en este aspecto.  ¿Qué sugerencias haría usted para el manejo de la diversidad en el nivel pre escolar?


Ante todo debe tener presente que los alumnos con los que trata son niños, y que tienen emociones, que ellos raramente distinguen entre lo bueno y lo malo.
La profesora debería saber que no se puede pedir que un niño este concentrado sentado y haciendo la actividad, porque son niños y tienen  la tendencia a moverse constantemente.

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